Domingo en el sofá LXXXIII: El valor del fotógrafo profesional y qué es el acelerómetro

Por fin la semana acaba y, como es habitual, en iPaderos lo hacemos con nuestro Domingo en el sofá, la sección donde podrás encontrar noticias que se salen de nuestra tónica habitual y, casi siempre, con una buena pizca de humor, curiosidades y entretenimiento.

Si alguna vez no has precisado de las funciones de un fotógrafo profesional, se me hace raro. Ya sea para cualquier evento, como una comunión o una boda, los fotógrafos profesionales son capaces de captar los momentos de la mejor forma posible, para poder recordarlos con buenas imágenes en un futuro. Recordarás que hace unas semanas os hablamos sobre la perspectiva, y lo que eran capaces de hacer los fotógrafos utilizándola. Pues si aún creéis que se puede igualar el resultado de un profesional tan solo con una cámara de fotos, desde Hipertextual nos llegan unos cuantos ejemplos para que veamos que no es así.

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Como puedes ver, la fotografía superior corresponde al paisaje elegido, y la inferior se trata del resultado final. La magia del fotógrafo hace mella en la imagen, puesto que ediciones posteriores aparte, la intuición, el encuadre y el enfoque pueden convertir un paisaje normalito en una fotografía alucinante, capaz de transmitir grandes cantidades de energía a aquellos que la ven.

Cambiando de tema, si tienes un smartphone o una tablet, quizá no sepas que existe dentro del dispositivo un elemento el cual permite que los elementos roten en la pantalla siguiendo el giro de nuestro terminal. El responsable de todo esto se llama acelerómetro, y como su propio nombre indica, mide las aceleraciones laterales para decidir en qué orientación mostrar el contenido.

Su funcionamiento es muy simple, y se basa en dos plaquitas metálicas, una móvil y otra fija, dentro de un condensador. Entre ellas se intercala una pieza de un material dieléctrico, como puede ser papel. Todas estas piezas forman un condensador, y cuando cambiamos la orientación del dispositivo, la plaquita móvil y el papel cambian de lugar, modificando la capacidad del condensador y mandando una orden para cambiar la orientación de la pantalla.

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Todo esto se produce en milésimas de segundo. Obviamente, cuanto más rápido sea el procesador del dispositivo, más rápido se producirá el cambio de orientación de la pantalla. Recordarás como en 2007 fue una revolución incorporada en el iPhone original, y 9 años más tarde lo tomamos ya como algo normal en nuestros dispositivos. Veremos qué nos depara la tecnología para los próximos 9 años.

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