Dependiendo de la configuración de nuestro escritorio de trabajo, es posible que muchas veces estemos utilizando al mismo tiempo un iPad y un Mac. Podemos reservar el primero para tareas como la gestión del correo electrónico y la consulta de noticias en Twitter y/o Reeder (por ejemplo) y el Mac para otras funciones.
Si este es nuestro caso, podemos tener el inconveniente de tener que cambiar de teclado o, al menos, de forma de introducir la información en cada dispositivo: pasar del teclado físico del Mac al virtual del iPad.

Este “problema” lo podemos solucionar de 3 formas. En primer lugar, añadiendo al iPad un teclado físico específico para la tableta de los muchos que comercializan las diferentes marcas. Otra opción es decantarse por un teclado como el Logitech K811 (con soporte bluetooth para un máximo de tres dispositivos), aunque, desgraciadamente, todavía no está disponible en español. La tercera, y bastante más barata, es vía software.




El teclado se puede extraer de la funda y, como es habitual en los modelos “grandes”, se conecta al iPad mini vía bluetooth. Cuenta con teclas específicas para la reproducción de contenido multimedia o el control del volumen y tiene una autonomía de 155 horas (incluye un cable de USB a mini-USB para recargar la batería).






