En los últimos días, la filtración de que algunas de las empresas más importantes del sector tecnológico han compartido información confidencial de sus usuarios con el gobierno estadounidense ha generado una enorme polémica. Y no solo en aquel país, sino también a nivel de otros territorios como el europeo, donde la UE ya ha solicitado información al respecto.

La Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA) dispone de un programa denominado PRISM (enlace Wikipedia) que le permite realizar una vigilancia de los sistemas electrónicos a través de las comunicaciones y de los datos almacenados. La NSA ha venido solicitando en los últimos años esta información a las principales empresas tecnológicas de aquel país.












