Estamos acostumbrados a ver noticias sobre demandas imposibles en Estados Unidos. Con “imposibles” nos referimos a aquellas reclamaciones judiciales que son difíciles de justificar y que, probablemente, solo se produzcan en EE.UU., gracias a cómo está definido su sistema legal (ojo, no decimos que sea ni mejor ni peor). Lo cierto es que la mayoría de estas demandas nos suelen dejar sorprendidos o, al menos, con una media sonrisa.

Sin embargo, esta “moda” se empieza a extender a otros países. Ayer conocimos la noticia de una demanda interpuesta contra Apple en Brasil por supuesta obsolescencia programada provocada por el iPad 4. El motivo que alega el Instituto de Política y Ley de Software (IBDI), responsable de la demanda, es que la compañía podría haber introducido cuando lanzó el iPad de tercera generación todas las actualizaciones tecnológicas que añadió posteriormente en el modelo de cuarta generación. Al no hacerlo, siempre según su opinión, favorece la obsolescencia programada del dispositivo.












