Domingo en el sofá 112: coches de choque e implante cerebral

Por fin la semana acaba y, como es habitual, en iPaderos lo hacemos con nuestro Domingo en el sofá, la sección donde podrás encontrar noticias que se salen de nuestra tónica habitual y, casi siempre, con una buena pizca de humor, curiosidades y entretenimiento.

¿Quién no ha ido a la feria de atracciones y se ha montado en los famosos coches de choque? Sí, esos carromatos con paragolpes de goma en los que, una vez nos montamos, la única misión es escaparnos de los golpes de los demás, además de dar el máximo numero de toques a los demás. Por algo se llaman coches de choque…

Aunque si bien es cierto que el coche de choque que os traemos hoy es un tanto especial. Para empezar, no se mueve gracias a la electricidad, sino a un motor de 600 centímetros cúbicos y 100 CV de potencia procedente de una moto. Y si estos datos te dejan atónito, estate atento a la cifra de velocidad máxima.

Sí, 160 km/h es la velocidad máxima que puede alcanzar el pequeño cohete rojo, obra de Colin Furze, ingeniero británico, y encargado por la BBC para que en Top Gear batieran el récord de velocidad en estos artefactos. Si sientes curiosidad por saber cómo se hizo, en este enlace tienes el proceso de construcción.

Cambiando totalmente de tema, en los últimos 20 años la tecnología ha avanzado a ritmos endiablados. Hemos pasado de necesitar un espacio considerable para tener un ordenador, a llevar todas esas funciones y muchas más en nuestro bolsillo. Pero los avances han venido muy bien también en el área de medicina.

Desde Hipertextual nos cuentan el caso de un paciente tetrapléjico que, gracias a una neuroprótesis, es decir, una prótesis cerebral, ha recuperado la movilidad en su brazo.

Gracias a unos electrodos implantados en los músculos del brazo, y mediante rehabilitación, se ha conseguido acostumbrar de nuevo a sus músculos a recibir órdenes del cerebro para realizar los movimientos, registrando los pensamientos del paciente mediante la prótesis cerebral, y traduciéndolos a un tipo de señal que los electrodos del brazo puedan entender.

Este sistema permite evitar la médula espinal, principal parte dañada en estos casos, para que las órdenes del cerebro lleguen a los músculos y puedan ser interpretadas y llevadas a cabo. Sin duda, un gran avance en el campo de la medicina, que esperamos siga a buen ritmo.

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