No sólo Apple LXVII: El TIC del usuario


“Estar en la cresta de la ola” es una expresión que los más viejos del lugar recordarán porque en los ochenta en España fue bastante popular en la época de “la movida”, el punto álgido de la “nueva cultura” popular que al final se quedó en agua de borrajas… Ahora estamos en una situación parecida con “la nube” o “Cloud”, surcando las olas de un destino tecnológico en el que los propios usuarios viven un hype intenso pero que puede desvanecerse pronto… ¿Los usuarios estamos realmente preparados para la “borrosidad” de la nube?

Poco a poco las empresas van entrando por el aro del “Cloud” y van encontrando ventajas en la descentralización de los sistemas informáticos, aunque en general sigue existiendo un cierto resquemor a “lanzar al infinito” los datos, y con un cierto temor de no saber bien como se está desarrollando esa labor. Labor que los expertos TIC realizan con mejor o peor suerte, pero para eso se les paga… Sin embargo, lo realmente curioso es que los propios empresarios, ejecutivos o trabajadores que tienen recelos de la nube corporativa sin embargo no parecen tener ninguno para usar la misma tecnología en su día a día con sus cosas personales. Cada día son más las sentencias que expresamente están fallando a favor de que el uso personal y empresarial de Internet tienen que estar claramente separados, y que no es posible usar el correo propio o el WhatsApp para enviar información confidencial de la empresa aunque sólo sea a nivel personal para “llevarse el trabajo a casa”.

Los usuarios en general no tienen una estrategia TIC simplemente porque no entienden lo que están usando. Cuando uno enciende su iPhone o su iPad, simplemente con eso ya está usando la nube, en este caso el iCloud de Apple (si se ha configurado, claro, lo que suele ser cierto en el 90% de los casos), y aunque no hagamos un uso intensivo de estos servicios, lo cierto es que buena parte de la actividad que realizan hoy día las apps pasan por almacenar datos, aunque sean pocos, en esa nube. Si estamos en un Android, tres cuartos de lo mismo, con la nube de Google. Y en el caso de Microsoft, dado que ya no tiene presencia en los móviles, todo su trabajo en la nube “de usuario” casi se reduce a OneDrive o bien a las funciones de Office 365. Pero en todo caso, realmente pocos usuarios, lo más técnicos tal vez, entienden como están viajando estos datos y como circulan por la red, y eso hace que el uso que dan la mayoría de los ciudadanos a estas tecnologías sea cuanto menos poco inteligente.

Podemos aducir que estas nubes son lo suficientemente seguras como para no tener que preocuparse. Desde luego han hecho hincapié en ello y efectivamente, suelen serlo, pero con matices. Google no encripta los datos en sus servidores, al igual que Microsoft. Apple lo hace con todos los datos excepto correos y las notas. Amazon lo realiza pero de forma opcional. Las comunicaciones suelen realizarse de forma segura entre los terminales y los servidores, pero no es del todo cierto entre los propios servidores. En el caso de Microsoft se desconoce si realizan dicha práctica, pero Google sólo comenzó a realizarla, y no sabemos si totalmente, hace un par de años. Apple y Amazon, que se sepa, sí lo hacen. El problema ya casi no está ni en los grandes proveedores, si no en los pequeños proveedores de nube o en los proveedores de países algo más sospechosos como China, en la que es posible que las apps ni siquiera envíen los datos de forma segura o vete a saber como circulan esos datos en determinadas nubes o sistemas remotos.

Con esto no quiero dar la sensación de que la nube no es una buena plataforma, de hecho me parece que lo es, pero cuando sabes lo que estás haciendo. Puede que para mandar besitos al novio o chascarrillos al colega las cosas estén bien como están, pero aún así se plantea la duda de como están usando las apps nuestros datos. Aunque sean mensajes intranscendentales, lo cierto es que apps como WhatsApp, que recordemos pertenece a Facebook, al igual que Google y otros, usan esa información para venderla al mejor postor. Cuando todo es gratis, amigos y amigas, TU eres el producto, no la app ni el servicio. La información que tu proporcionas es la que luego ellos venden, y sirve para saber lo que te gusta, qué compras, a dónde vas y qué haces, y puede usarse tanto para cosas tan irrelevantes para nosotros como un anuncio a hacer un perfil de tu persona que luego pueda usarse para investigarte, por ejemplo. Y esto, que puede parece una bobada que no lleva a ningún sitio en realidad puede ser motivo de una situación futura en la que ya se han visto muchos padres: de repente ven imágenes de sus hijos en anuncios o promociones de empresas porque subieron las fotos de las vacaciones a Twitter o Facebook, a la app de fotos de Google o de Pinterest (por no hablar de cosas más oscuras tipo pedofilia). Así de tonto y así de simple. Tener una estrategia TIC de usuario no es una cuestión baladí, pero claro, también depende lo que te importe tu huella digital en un mundo que, inexorablemente, es cada día más totalmente digital…

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