Hypertext: 50 años de fantasía informática


Podemos hablar de Apple, Google, Microsoft y todas esas empresas y organizaciones que controla la vida digital de todos nosotros. Pero estas corporaciones no podrían existir si unos pioneros previos no hubieran inventado los conceptos y términos importantes gracias a los cuales tenemos el mundo tecnológico de hoy día. La palabra «Hipertexto» y su creador, Ted Nelson, son uno de esos conceptos y uno de esos pioneros que han dado forma al mundo conectado. Hace 50 años que Nelson incluyó esa palabra en un documento enviado a la Asociación de Maquinaria Informática (vaya nombrecito…) en 1965.

xanadu

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Mi primera aproximación a Ted Nelson y su obra fue la referencia al «Proyecto Xanadú«, un sistema multimedia y multidocumental que fue el prototipo en el que se basó después uno de los más grandes sistemas (y más complejos) de ingeniería informática hasta la fecha, Lotus Notes, y que no deja de ser el abuelo de lo que hoy día conocemos como World Wide Web. Nelson configuraba el hipertexto como un sistema multidocumental multienlazado, el cual se realimentaba así mismo por medio de los llamados «hiperenlaces» (hyperlinks en el original, otro vocablo de Nelson), que permitían navegar de un documento a otro por medio de una referencia única y absoluta. Esto, en un mundo sin Internet como el de 1965 era pura ciencia ficción, ya que no había forma de implementarlo de manera real. Era puro concepto. Y sin embargo, provenía de otro concepto previo creado unos años antes, también por otro americano: Vannevar Bush.

Vannevar Bush ideó un concepto en los años 50 llamado Memex (aunque se considera que el concepto comenzó a desarrollarlo en los años 30). Él pensaba en una especie de sistema enciclopédico (cada época tiene su forma de representar los conceptos) en una mesa que podía ser accedido por una pantalla y un teclado. Un ordenador personal, vamos. Su idea es que este Memex fuera un sistema de información universal, con un sistema que permitiera acceder a la información por fichas microperforadas. La forma de acceso a la información era lo más difícil de resolver, y el pensó que nosotros, los humanos, no tenemos una forma secuencial de acceder a la información, sino que lo hacemos a saltos, «sujetando» la información y accediendo a ella aleatoriamente. Resumiendo, a la manera de la época, Bush estaba preconizando un sistema multiindexado (hiperenlazado, aunque por aquel entonces él no lo podía conceptualizar así) al que se accedía por medio de un buscador. Vamos, como hoy día, pero mucho menos sofisticado.

Nelson no cogió propiamente dicha la idea del Memex, pero lo que hizo fue coger el mismo concepto y darle una forma abstracta más clara y explicable en nuevos términos, como hipertexto. El proyecto Xanadú era básicamente la traducción al mundo real de la idea del hipertexto, y que tuvo distintas traducciones en el mundo real, algunas desarrolladas de forma muy esotérica (recuerdo haber visto una implementación en Perl realmente curiosa…). Todo esto existía en otro concepto ideado por Nelson: la hipermedia, que es la combinación de texto, imágenes, vídeo, audio, etc., que componen todos los documentos de ese universo de información, ya preconizado por Bush y definido de forma definitiva por Nelson. Además, fue más allá: incluso preconizó el uso de fragmentos de un medio en otro hiperenlazándolos de forma especial, tipología que fue utilizada posteriormente en la web y en Lotus Notes, de forma que un documento (Xanadoc), podía estar compuesto por otros documentos o fragmentos de otros documentos, pudiendo estos mutar de forma dinámica a medida que los orígenes también cambian.

Hace unos 25 años, Tim Berners-Lee desarrollo una implementación de la hipermedia llamada World Wide Web, usando el HTML (basado en el lenguaje de marcas desarrollado por IBM años antes) y los conceptos que hemos visto antes, y dándole una forma real por medio de un servidor y un cliente (el navegador hiperdocumental, o simplemente navegador), en los que confluían las ideas de Bush y Nelson de una forma definitiva en algo práctico y usable por todos. Gracias a ellos, ahora estás leyendo esto. ¿Qué te parece?

Os recomiendo la lectura de una reciente entrevista a Ted Nelson (en inglés) donde se comentan estos y otros aspectos de su obra filosófica y técnica.

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