No sólo Apple LVI: “Fake news” tecnológicas

Hoy día se ha extendido la expresión “fake news” para hablar de como los medios masivos extienden noticias tergiversadas o manipuladas para convencer al público de cuestiones de tipo partidista o por intereses económicos. No tienen que ser noticias necesariamente falsas pero sí no ser toda la verdad. Lógicamente, en tecnología también existe esta forma de “prensa seria”.

Apple es una empresa especialmente atacada desde los medios, supongo que porque no se dedican a comprar medios como hacen otras multinacionales, al menos de una forma tan pública y notoria (por medio de la publicidad habitualmente) como los casos de Samsung o LG, que invierten cantidades ingentes de dinero en promocionar sus productos. Apple también gasta mucho dinero, pero no lo pone en cualquier sitio sin más. Eso ha generado mucha inquina en los medios (El País es representativo de esta línea de actuación, pero el resto de rotativos nacionales en España siguen habitualmente la misma línea; en realidad suelen hacerse copia y pega unos de otros de manera nada vergonzosa). Que hasta hace un par de años las teleoperadoras también le tuvieran cierta aberración no ayudaba mucho. Pero este fenómeno ocurre en general en todo lo que tiene que ver con tecnología, como el caso que nos ocupa hoy.

El Diario, un medio exclusivamente de Internet ligado a los grupos mediáticos de La Sexta entre otros, ha publicado este artículo que, cuanto menos, causar rubor: Inclinar tu móvil es todo lo que necesita un hacker para robarte el PIN. Hala, sin anestesia ni nada. Sólo con el titular, absolutamente todos tendríamos que entrar en pánico: apagar el móvil o la tablet sería lo primero que haríamos sin dudar. Pero claro, como siempre, cuando nos metemos en la noticia en si y analizamos su contenido, vemos que las posibilidades de que te “infectes” de algo aparte de mieditis aguditis es prácticamente imposible.

Según el artículo del portentoso “periodista”, para empezar nuestro móvil “sabe” absolutamente todo de nosotros. Atención al verbo: “sabe”. Saber implica un conocimiento consciente intelectual de una materia. Amigos: lo móviles no saben nada. Sólo recopilan datos que, eventualmente, pueden enviar a algún sitio para ser procesados. Esto puede parecer puro talibanismo semántico, pero es mucho más importante de lo que parece: aquí el autor manipula al lector para hacerle creer que su aparato es algo que no es, es decir, una especie de archienemigo capaz de usar nuestra vida en contra de nosotros. Pero seguimos avanzando y descubrimos que “todos los smartphone” son vulnerables a un ataque que, y aquí viene lo bueno, sólo es posible desplegar si nos conectamos a una página específica, en un momento concreto (justo cuando estamos ladeando al móvil de derecha a izquierda, por culpa seguramente de algún parkinson mal curado) que instala un malware que, atención, puede funcionar en cualquier navegador independientemente de la versión, sistema o cualquier otra consideración. Un lujo de virus. Pero atención, para asegurarse de que pueden capturar su contraseña (que es el objetivo del ataque) con “casi” un 100% de seguridad, necesitan poder hacer el ataque al menos tres veces. Una proeza que estemos haciendo ese movimiento de izquierda a derecha en la misma web tres veces seguidas (lo más normal del mundo cuando estás manejando un móvil).

Y atención a la jugada: una vez infectado, los “hackers” puede hacer seguimiento de tu teléfono sine die pudiendo hacer uso de tus sensores de forma sin igual y pudiendo meterse en absolutamente cualquier sitio sin ningún problema. A pesar, insisto, de que es un ataque por javascript. En cualquier sistema. Ni siquiera ha sido necesario instalar un programa. Para empezar, estos señores de la Universidad de Newcastle, aparente fuente del estudio, y que no han hecho más que un experimento de ataque, tienen en cuenta que desde un navegador convencional de móvil no se puede tener acceso a todos los sensores del móvil, con lo que difícilmente puede hacerse tamaña proeza en cualquier móvil, con cualquier sistema y en cualquier circunstancia, como parece afirmar el artículo. Desde una aplicación web nativa sí, pero tendría que darse una confluencia cósmica tal que para que se de el resultado final deberían darse tal cúmulo de desafortunadas coincidencias que realmente seríamos la persona con más mala suerte del mundo. Pero más allá de eso, esto en un iOS es prácticamente imposible que ocurra. En Android no lo discuto, porque es un coladero, pero en iOS tal sucesión de acontecimientos, más allá de que alguna página concreta pueda contener el malware, no tendría consecuencias más allá del sandbox que es Safari, por ejemplo, y tremendamente limitado (desde luego, no tendría acceso a la contraseña ni de coña). Incluso siendo posible el ataque, la cantidad de probabilidades es tremendamente grande para que de buen resultado. Bueno, ya terminan metiendo redes neuronales en el hackeo. LOL.

A lo que va todo esto es a que con tal de generar sensacionalismo en la población ignorante tecnológicamente de hoy día vale todo. Para desmontar este artículo sólo hay que entender un poco de como funciona un sistema operativo móvil (incluso en Android sería tremendamente difícil llevar esta proeza a cabo, y me refiero, lógicamente a un Android real de un usuario cualquiera), pero más allá de eso, ese aprovechamiento de la ignorancia colectiva produce, como mínimo, estupor.  Incluso alguno de los comentarios de los lectores del diario apunta en esta misma dirección (no obstante, también hay muchos de puro miedo, alimentado por este tipo de artículos). Esto lleva años produciéndose, lo que ha hecho que los rotativos en general sean considerados de siempre una fuente paupérrima de información tecnológica. Este es sólo un ejemplo más, pero los hay a quintales. Lamentablemente esto se ha llevado a otros ámbitos con éxito hasta hace bien poco (política, economía, sociedad, etc…), lo que da una imagen del bajo nivel de los “mass-media” en todo el mundo. Antes de creerse cualquier cosa que parece ser cierta hay que, obviamente, contrastar que sea cierta. A esto nos están obligando.

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