Apple y su obsesión por la seguridad


En los últimos años estamos acostumbrados a la filtración de todo tipo de rumores (más o menos ciertos) sobre Apple y sus productos. De hecho, en más de una ocasión hemos podido conocer el aspecto y las características de un dispositivo semanas antes de su presentación. Es probable que la necesidad de externalizar a países asiáticos la producción de sus equipos haya dificultado seriamente la capacidad de la compañía de mantener la máxima confidencialidad en el proceso de fabricación.

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Cuando este proceso se mantiene dentro de Apple o lo más cercano a la compañía, las filtraciones se reducen considerablemente. Un ejemplo claro es el nuevo Mac Pro, desarrollador íntegramente en EE.UU. y cuyo diseño ha sido una sorpresa absoluta. O, a otro nivel, el desarrollo de iOS y OS X, que no salen de las oficinas de Cupertino.

Parece que Tim Cook se ha propuesto aumentar la seguridad de Apple en este sentido, como decimos, un poro más relajada en los últimos años (aunque también hay quien asegura que es la propia Apple la que filtra muchos de estos rumores).

Una muestra de este secretismo se puede ver en una serie de artículos publicados en Quora, donde antiguos empleados de la compañía hablan sobre su experiencia personal. Por ejemplo, un empleado de Apple comenta, de forma anónima, que todos los prototipos de productos llevan números de serie marcados con láser y que se hace un seguimiento de los mismos mediante un sistema denominado iTrack. Cuando los prototipos no se están usando, se guardan bajo llave. Por supuesto, no todo los empleados de la compañía pueden acceder a estos prototipos.

También se limita el acceso físico a determinadas zonas de la compañía (es famosa la mística que rodea al laboratorio donde trabaja Jony Ive), con especial atención a los grupos de diseño de producto y diseño industrial. Tarjetas de acceso, cámaras, prohibición de visitas externas a menos que vayan acompañadas en todo momento, etc.

Uno de los rumores más escuchados en torno a Apple es que la compañía asigna falsos proyectos a los nuevos empleados para comprobar su lealtad. Una historia desmentida ya en varias ocasiones (¿qué coste puede tener para una compañía tener a sus empleados dedicados a proyectos ficticios durante meses?), aunque lo que sí es cierto es que la comunicación entre diferentes equipos está muy limitada, de forma que cada uno lleva sus proyectos de forma aislada. Ésta podría ser la razón para la diferencia en el diseño de los iconos de iOS 7, que, al menos en estas primeras betas, no son del todo uniformes. O que el equipo que trabaja en el hardware del iPad no tenga acceso a las diferentes versiones de iOS (y viceversa), de forma que, salvo unos pocos empleados, nadie tenga una visión global del aspecto del dispositivo, sumando la parte física y lógica.

¿Es beneficioso para Apple mantener este nivel de secretismo? No hay duda de que el efecto sorpresa conseguido con el ya mencionado Mac Pro o en el pasado con el primer iPhone y el iPad original forma parte del espectáculo de cada presentación. Pero también es un modo de mantener la atención por parte de la prensa en los días previos (y posteriores) a las keynotes. Sí, a todos nos gusta saber cómo va a ser el diseño de los futuros dispositivos de Apple, pero hay que reconocer que no hacerlo contribuye a mantener la emoción.

Además, tampoco podemos olvidar el factor competitivo, con unos rivales atentos en todo momento a lo que va a presentar Apple (de igual forma que Apple lo hace con los productos de otras compañías). Y, finalmente, una demostración de que en Cupertino se sigue innovando, por mucho que a algunos les cueste reconocerlo.

Vía: TUAW

Imágenes: MacRumors | All Things D

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