No sólo Apple XLIV: Algo huele a podrido en Corea

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Corea del sur es ahora mismo un hervidero de grandes dimensiones. El al parecer presunto gobierno corrupto de la hasta ahora presidenta Park Geun-hye, que está siendo investigada y que está en un proceso de “impeachment”, ha alcanzado a las grandes empresas del país, como Samsung, LG y Hyundai entre otras, con lo que las dimensiones del escándalo están siendo mayúsculas. Pero, ¿cómo afecta esto al mundo tecnológico y a su futuro más próximo, teniendo en cuenta que estas son algunas de las empresas asiáticas más importantes del mundo?

En concreto, la que nos interesa examinar ahora mismo es Samsung. Este no pretende ser un artículo político o económico, ni siquiera social, sino que la idea es ver hasta que punto el universo de tecnología en que vivimos puede verse afectado por los vaivenes del mundo real. Lo que parecía ser un año anodino puede convertirse en un año movidito, pero no por las mejoras sustanciales en el ámbito técnico. Apple también está teniendo sus “movidas” en USA, entre la elección de Trump, que puede obligarles a mover sus fábricas a EEUU, y el “Calexit”, que podría en dos años separar California del resto de estados, los chicos de Cupertino tienen muchas cosas en qué pensar en este momento. Pero teniendo en cuenta que Samsung, de quien ya hablamos en su día y que es un gigante competencia directa, y al mismo tiempo proveedor, de los de la manzana, será una buena idea ver hasta que punto los distintos problemas que están teniendo pueden dar lugar a un serio descalabro de la multinacional.

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Al fracaso del Galaxy Note 7 el año pasado hay que sumar que desde finales del año pasado, al destaparse un enorme caso de corrupción en el que, además de otros asuntos, estarían involucrados sobornos al gobierno de las grandes multinacionales del país como Samsung y las antes mencionadas LG y Hyundai entre otras, habiéndose sucedido grandes manifestaciones para provocar la salida de la presidenta del país y aparentemente con grave daño de la imagen de la economía nacional, ahora mismo Samsung está en un brete importante. A los escándalos de años pasados (algunos de ellos cuyo protagonista fue el antes mencionado Lee Kun-Hee) hay que añadir que la sección móvil de la compañía no levanta cabeza desde 2012, con lo que los últimos “affaires” de la compañía podrían perfectamente dar lugar a movimientos dentro de la empresa que exigieran realizar ciertos cambios. Que pueden rodar cabezas es evidente: el propio Lee Jae-Yong, actual presidente de la compañía, ha sido arrestado (ya puesto en libertad) en una confusa persecución relativa a un viaje a EEUU con otras empresas asiáticas, al que obviamente el señor Jae-Yong no ha podido acudir. Ya sea acusado formalmente por el fiscal especial del caso de corrupción gubernamental y susceptible de ser enviado a la cárcel, los analistas insisten en que Samsung debe hacer cambios internos de relevancia. Por lo visto, su opacidad económica y política les ha ocasionado estos y otros problemas en el pasado.

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Las consecuencias para el mercado son múltiples. Samsung es la única competencia real que tiene Apple en el mercado (los únicos que ganan algo vendiendo aparatos Android), y su eventual salida del mercado podría dejar a la manzana sola en el mercado de gama alta. Así mismo, el agujero que dejarían los coreanos en el mercado Android sería muy importante, aunque seguramente los chinos se apresurarían a hacer leña del árbol caído al verse libres del yugo coreano en el mercado internacional. De ser así, en dos años podríamos ver un panorama muy diferente al actual. Todo dependerá, seguramente, de las medidas que pueda tomar la actual dirección y junta de accionistas, probablemente en breve plazo. Estaremos atentos a los cambios que pueden producirse en los próximos tiempos. Lo que es seguro es que estos cambios pueden afectar mucho al mercado, ya que los terminales Samsung son los más populares entre las operadoras, y esta situación puede cambiar por los vaivenes judiciales y políticos del país asiático. Desde luego, no pinta bien en la península del paralelo 38.

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