¿El iPad es peligroso para los niños? ¿Dónde está la diferencia entre uso y abuso?


Los tiempos cambian y la sociedad con ellos. Pocas generaciones han carecido de abuelos que critiquen los malos hábitos de sus hijos y nietos. Pese a ello, es inevitable que nos planteemos lo que es o no bueno para nuestros vástagos.

iPad niños kids

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Y en la sociedad moderna nada tiene que ver con la forma en que nos entreteníamos de niños los que ahora leemos este artículo. Para bien o para mal la tecnología está en todas partes. Se ha vuelto tan increíblemente popular y barata que a día de hoy podemos comprar una tableta para nuestros hijos por menos de 70 dólares en Amazon o, si nos gusta el riesgo, por unos 30€ en tiendas online chinas.

Y está claro que si le damos una tableta a un niño estamos comprando minutos, incluso horas de tranquilidad. El niño agarra la tableta y se quedará embelesado por decenas de juegos infantiles que le encantarán. Los desarrolladores de todas estas apps se cuidan mucho de catalogarlas como educativas. Claro, si ponemos a nuestros niños a jugar con el iPad, nuestra conciencia estará mucho más tranquila si las aplicaciones que usan son educativas. Gracias a ello podremos dedicarnos sin remordimientos a otros asuntos (trabajo, ocio o lo que sea…). Pero, pasado el momento de tranquilidad, cuando el niño ya está durmiendo en su cama llega el momento de preguntarnos: ¿es buena idea dejarle la tableta al niño?

La respuesta, como en tantas situaciones de la vida, es: «depende». Empecemos por las razones a favor. Vivimos (en algunos países) en una sociedad tecnificada, con acceso ubicuo y completo a internet. Hoy en día es más importante saber dónde encontrar la información, que tenerla directamente almacenada en la cabeza. En este mundo globalizado es más importante saber quién y dónde te puede resolver un problema, que tener la formación para resolverlo tú mismo. En este entorno es obvio que nos interesa que nuestros hijos manejen bien y pronto todas las tecnologías disponibles. Que sepan lo que es Google, y sus peligros. Que sepan buscar información, y discernir cuándo la fuente es fiable o no. Que sepan lo que es iOS. Y Android. Que entiendan la importancia de las redes sociales y de la privacidad en sus datos personales. Y que sepan manejar los equipos y software que se encontrarán en el mercado laboral.

Desde este punto de vista, habrá pocos padres que no se hinchen de orgullo al ver a sus pequeñajos manejando con soltura un iPad sin haber cumplido los tres años. Sin embargo, también tenemos que plantearnos la parte mala del asunto. Y es que el abuso es malo, en todos los órdenes de la vida. Un iPad puede educar a tus hijos. Puede darle habilidades mentales estupendas, y conseguirá que tu hijo se acostumbre a manejar dispositivos táctiles y conectados a internet. Incluso puede que aprendan a programar. Pero todos los padres (y tíos, y abuelos…) debemos darnos cuenta de que el iPad NO sustituye a la educación que debemos darles, como tampoco lo hace la televisión. El iPad no es una herramienta para entretener a los niños y que «nos dejen en paz». Por contra, una tableta es una forma más de jugar y aprender de los niños. Y como tal, debemos acompañarles y guiarles en el proceso. En vez de usar el iPad como excusa para no estar pendiente del niño, debemos aprovechar sus increíbles posibilidades para pasar más tiempo con nuestros hijos.

Podemos dejar a nuestros niños viendo series en Clan… o podemos sentarnos con ellos y hacerlos disfrutar de aplicaciones como Kodable, que les enseñarán la estructura de la programación.

Está claro que hay aplicaciones de todo tipo. Y que muchas de ellas serán realmente educativas. Pero por encima de todas las elucubraciones que podamos hacer, lo que más demandan nuestros niños es atención. Dedicarles tiempo (con todas sus letras). Enseñarles lo que sabemos y dónde nos hemos tropezado en la vida para poner más difícil que les pase lo mismo a ellos. Sé que esto suena muy profundo (especialmente para un blog tecnológico…), pero es que el iPad no es distinto de tantos otros inventos anteriores que se han demonizado por absorber las mentes de los niños, como la tele o la Gameboy.

Como no quiero que este artículo quede huérfano de datos os pongo un par de ejemplos de lo bueno y lo malo que puede ser un iPad en manos de infantes:

  • Algunos profesores del Reino Unido denuncian que los niños que abusan del uso de tabletas tienen problemas de habilidad manual y no pueden jugar con bloques de construcción. Muchos de ellos manifiestan déficit de atención y mayor irascibilidad.
  • Se han lanzado múltiples apps para iPad que son herramientas útiles para el tratamiento de niños autistas.
  • Los niños que usan ciertas apps educativas en pantallas táctiles demuestran una mejora significativa en su vocabulario.
  • Algunos expertos opinan que el iPad es una puerta incontrolada a través de la cual nuestros hijos están expuestos a la publicidad. Su abuso conducirá a adultos consumistas sin criterio.

En definitiva, el iPad NO es un simple juguete. Sus posibilidades son tan amplias que su uso (y su abuso=) no puede ser dejado a la decisión de los niños. Mi recomendación es que se establezclan límites claros en su uso. Cuando los niños son muy pequeños, el límite puede ser que sólo se usa los fines de semana, por ejemplo, y siempre usándolo CON uno de los padres. Cuando van haciéndose mayores se les puede decir que pueden usarlo solos pero durante un número máximo de horas a la semana (¿4?, ¿7?…), y dejarles a ellos elegir en qué momento hacerlo. Ello les enseñará también a autocontrolarse y a organizar su tiempo. Todo un anticipo para enseñarles más tarde a responsabilizarse de sus ingresos y gastos. Para los de más edad, puede ser recomendable apagar el WiFi de casa por la noche.

Lo que debemos entender los padres (y tíos y abuelos) es que el iPad no es bueno ni malo en sí mismo. Como tampoco lo es la tele, el deporte o la colección de cromos. Lo que debemos es conseguir amueblar las cabezas de nuestros pequeños de modo que sepan entender la potencia de lo que ponemos en sus manos, sin perder de vista todo lo que la vida nos propone sin necesidad de tener un gadget en las manos. Os recomiendo ver el siguiente vídeo, de la campaña «Look up», que pretende concienciarnos de esto mismo. La tecnología es fantástica. Pero no debemos anteponerla a las personas que nos rodean. No debemos hacerla prioritaria. No debemos convertirla en un fin, sino ser conscientes de que son solamente un medio. Mientras esto esté claro, todas las críticas a las tabletas serán fútiles.

 

Gracias al iPad (y a cualquier otra tableta, iPhone, smartphone o gadget…) nuestros niños conocerán el fascinante mundo de internet, en donde los más prestigiosos sabios nos educan y hasta el más profundo idiota vomita sus pensamientos. Es nuestra responsabilidad hacerles entender la diferencia entre unos y otros. No lo conseguiremos prohibiéndoles el iPad. Pero tampoco dándoselo sin control, ni supervisión.

Ignorad a vuestros niños y el iPad será uno más de otros tantos sustitutos de la atención familiar. Dedicad tiempo a vuestros niños y el iPad será una de las mejores herramientas para educarlos y prepararlos para ser trabajadores del futuro.

Imagen: Brad Flickinger

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