No sólo Apple XVI: ¿El fin de una era?


Apple ha tenido una influencia decisiva en la industria, pero aquí recordamos a los que han colaborado de forma decisiva al mundo tecnológico en el que vivimos fuera del «jardín vallado». Esta sección aparecerá a las 9:41 am, hora del pacífico, como nuestra sección «One More Jobs» (pulsa aquí para saber por qué).

Estas últimas semanas dos noticias, aparentemente sin relación, han despertado en mi las alarmitas, poniendo a funcionar este mecanismo que de vez en cuando se activa y le da vueltas a todo. Por un lado, la aparición de la primera app de Nintendo para móviles y tablets, Miitomo, y por otro lado, la olla de arroz de Xiaomi como avanzadilla de los nuevos productos y mercados en los que quiere introducirse la startup china. Ahora bien, como encajan estos dos productos con el título, ya es otra cosa, ¿no?

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xiaomi

¿Por qué considero que estas dos noticias están relacionadas? Lo explico a continuación, pero a modo de resumen, y por encontrar un criterio que las unifique, son el síntoma del cambio en esas dos empresas, del fin de una era y el principio de otra, y sobre todo, de su vínculo con los teléfonos. Una que inicia y otra que se va rompiendo. Pero ambas dos con un síntoma común: la falta de comprensión del mercado móvil y como cada una, a su manera, está evolucionando sin tener presente como funciona ese mercado. Como se desenvuelve este dilema es el tema del presente artículo. Y hay para dar y tomar.

Nintendo anunció hace más o menos un año que en 2016 sacaría al mercado su primer producto para móviles. A ver, siendo sinceros, no era esperable que fuera un Mario o un Zelda, pero… ¿Esto?

iwata

Tengo que reconocer que ha sido bastante decepcionante. Pero oye, ya están en el top 100 de apps que más venden en EEUU. Ole sus narices. Uno podía esperar tal vez un remedo de los Pokemon o un Brain Training, o tal vez alguno de estos de granja que consiguen vender tan bien… No. Un chat medio red social de monigotes feos. Eh, que tal vez sea un movimiento brillante y me estoy haciendo un follón por nada, pero… De una empresa legendaria de juegos, yo sinceramente no esperaba algo tan pobre y falto de valor. Programas de este tipo no sólo hay doscientos sino que, aparte de que sea de Nintendo y un devoratiempo, no aporta nada especialmente relevante al mercado. El problema, tal vez, es que precisamente no se creen el móvil. Tienen la impresión de que el móvil no es más que un aparato para chatear y leer el Facebook, y dicho y hecho, han fusionado esas dos cosas en un único producto y le han puesto su sello. Claro que sí, hombre. Si Iwata levantara la cabeza… Su negocio de las consolas se está yendo a pique y ellos piensan en un chat con cabezones. Genial. Como puede comprobarse, estoy especialmente molesto con este asunto, así que no continuaré. De hecho, creo que es posible que ganen mucho dinero con esto, y eso es lo peor, porque además les dará a entender que no hará falta que desarrollen más juegos y se dediquen a hacer estas bobadas. No, no parecen haber aprendido la lección, y ese puede ser el principio del fin de esta empresa legendaria. Puedo parecer demasiado pesimista, pero es que esto ya se ha visto muchas veces en distintos contextos y mercados, y al final, el resultado suele ser la quiebra técnica. Eso sí, al menos se lo toman con filosofía y sin mucho riesgo.

Y que decir de Xiaomi, al otro lado del mar del Japón: no contentos con anunciar una olla de arroz, han presentado también entre otras cosas una “bicicleta inteligente”… Todo para gestionarse desde el móvil en plan ecosistema y tal (todo muy a lo Apple, aunque ello siguen insistiendo en que no, en fin…). Esto, que podría parecer algo interesante a priori (las empresas asiáticas tienen esa tendencia a fabricar tropecientos productos distintos sin control), a mi se me antoja como una declaración de intenciones: “El móvil ya no nos da de si y preferimos diversificar antes de quedarnos atascados en un mercado que nos devora”. Y es que vender 70 millones de teléfonos en vez de los 100 anunciados tiene que doler, sobre todo si produces en un país de 1.500 millones de seres humanos… Cuando no eres nadie, tiene sentido que vendas poco, pero ellos precisamente no han sido una empresa que no se haya dejado ver. No es que los suyos fueran precisamente teléfonos de bajo coste, pero tampoco estaban en la franja de Apple. Sin embargo, está claro que no han conseguido llegar a donde querían, y antes de apostarlo todo a una carta, prefieren tener varios sitios de donde agarrarse por si su negocio principal se descuelga de repente. Y está bien, es algo lógico, pero por eso mismo se huele de lejos que claramente se están soltando poco a poco de lo que hasta antes de ayer era su negocio principal. Ahora será uno más. Se dan cuenta de que, como Samsung (como veíamos en la edición anterior de esta sección) no se posible vivir de los teléfonos Android y tienen que lanzarse a nuevos contextos. Eso sí, hay que quedar por encima como el aceite, con una palabrería que da cuenta de un falso orgullo que por desgracia es muy habitual en el mundo corporativo: somos innovadores, pensamos en los usuarios (“socios” en vez de consumidores, en fin…), y blá, blá, blá… En fin, la misma retórica de siempre. La frase de Hugo Barra, su vicepresidente, es poco alentadora: “En China lo que importa son las economías de escala”. Vamos, otra forma de decir: con un sólo producto no vamos a ningún sitio y si no vendemos algo más variedad no vamos a ninguna parte”. No es que vendieran sólo teléfonos, sino también televisores y aparatos de red, pero que deben estar vendiendo poco o casi nada.

Así que… ¿Qué tienen estas dos historias en común? Que ninguna de las dos empresas se creen ya el móvil. Unos porque siguen empecinados en creer que todavía tienen salvación con los juegos de consola y los otros porque saben que con el androide no van a poder competir a nivel internacional, y prefieren prepararse para la tormenta perfecta. Esto me lleva a una conclusión, tal vez no inevitable, pero si probable: se avecinan tiempos extraños y complicados en el móvil. Microsoft fuera de juego, Samsung con serios problemas (junto con HTC, LG y Sony sufriendo a la gota, como decimos en Aragón), y ahora ni siquiera un posible gigante emergente chino está pudiendo competir ni siquiera en su propio país (e intentando compararse con el gigante coreano, que supone nada menos que el 20% del PIB de Corea del Sur). Apple queda, curiosamente, como la única que no parece verse afectada por los vaivenes del mercado y con una bandera izada permanentemente en el palo mayor. Pero esto también tiene su peligro: como ya ha pasado tantas veces (la última encarnación está siendo esa insidiosa era Post-PC), empresas en todo lo alto están viendo como se les están moviendo los pies de barro y algunas son tan pesadas que les está costando un montón moverse. Apple siempre ha sido innovadora, pero esperemos que sepa darse cuenta de que está comenzando el último movimiento de esta sinfonía táctil y que, si no sabe mover bien sus piezas, puede volver a darse un batacazo como hace más de 20 años. Esperemos que no.

PD: para el que no se crea la hegemonía de Apple, la noticia del otro día sobre Google planteándose Swift para Android es toda una señal de alarma. Para los anti-Apple, claro.

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