No sólo Apple VIII: Nintendo, el Señor de los Videojuegos


Apple ha tenido una influencia decisiva en la industria, pero aquí recordamos a los que han colaborado de forma decisiva al mundo tecnológico en el que vivimos fuera del «jardín vallado». Esta sección aparecerá a las 9:41 am, hora del pacífico, como nuestra sección «One More Jobs» (pulsa aquí para saber por qué).

Hablar de Nintendo es algo bastante complicado. No como otras empresas multinacionales, que tienen como quien dice cuatro días, esta compañía japonesa lleva, formalmente hablando, existiendo desde 1889, y es evidente que hacer una recopilación histórica estaría totalmente fuera de lugar en esta serie de artículos, por lo que me voy a centrar en la empresa en su andadura desde 2006, cuando apareció su producto más exitoso hasta el momento: la Wii. Hasta su llegada, la empresa había tenido grandes éxitos en Japón con sus juegos, primero de mesa (la división de juegos de cartas fue el primer área de negocio en el que se embarcaron hace más de un siglo, pero incluso llegaron a tener una división de taxis y otra de hoteles del amor, por muy extraño que esto nos parezca en occidente, o incluso comida y TV) y después electrónicos, empezando con la Color TV Game 6, un clon del Pong de Atari, y siguiendo con su primer videojuego, Computer Othello, continuando con Donkey Kong, y por supuesto, uno de los creadores de hype más increíbles de la historia tecnológica moderna, Mario Bros, sólo equiparable a fenómenos de la altura de Star Wars. Huelga decir que su éxito a nivel mundial también ha sido grande. Pero vamos a adelantar en el tiempo para no embarrarnos con detalles y vamos directamente a la consola que superó todas las expectativas desde la Super Famicom (Super Nintendo en occidente), la Nintendo Wii.

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Ya en 2005 se presentaron los primeros prototipos, llamados Revolution, en los que el núcleo de sus posibilidades se centraban en la nueva interacción de juego que se pergeñaba en su nuevo mando, el Wiimote, que por primera vez permitía jugar sin cables a una consola. Ya el concepto en si mismo era revolucionario para la época. Una combinación de radiofrecuencias e infrarrojos permitía que el jugador pudiera interactuar con el televisor desde su sofá aunque la consola estuviera a cinco metros de distancia, así como moverse y usarlo “violentamente” (tanto que tuvieron que recomendar que los usuarios se pusieran el acople para la muñeca porque los mandos, literalmente, salían volando de sus manos en los momentos de mayor pasión), de forma que se crearon nuevos conceptos de juegos que hasta ese momento eran impensables. Los juegos deportivos tuvieron una segunda vida gracias al invento de Nintendo. Naturalmente, el éxito fue inmediato: fue el regalo estrella de las navidades durante varios años seguidos y se han llegado a vender más de 100 millones de consolas desde finales de 2006 hasta la fecha (aunque no se fabrica, se sigue vendiendo el stock y hay un mercado de segunda mano).

El público objetivo de esta consola fue el jugador ocasional y el público infantil principalmente, aunque por supuesto, los fans de toda la vida de Nintendo cayeron sobre el aparato como si no hubiera un mañana. Mi pareja me regaló una (yo nunca he sido de mucho jugar, pero reconozco que he echado bastantes horas y muchas pilas y recargas con el Super Mario Wii y el Zelda, entre otros, aunque ahora son los sobrinos los que hacen uso y disfrute del aparato) que todavía funciona con una reparación de por medio después de casi 8 años de tenerla, lo que nos da a entender que la durabilidad del aparato está garantizada. Tampoco me voy a extender mucho en este punto porque es de sobra conocido por todos y hay mucha literatura al respecto, porque me gustaría centrarme en qué le está pasando a Nintendo en los últimos tres o cuatro años, tanto en estrategia tecnológica y comercial, así como financiera. Por resulta increíble que con la larga lista de éxitos de esta empresa, el año pasado la familia fundadora llegó a anunciar que podría llegar a vender sus participaciones en la empresa. ¿Cómo puede ser que una muy exitosa multinacional pueda llegar a la situación en que hasta sus fundadores puedan llegar a pensar en abandonar el barco? Vamos a hacer un repaso a lo que ha pasado en los últimos tiempos.

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La vetusta Color TV Game 6

 

Todos los que estamos relacionados de alguna forma con los videojuegos lamentamos la pérdida de Satoru Iwata este año, el líder de la marca. No sólo parecía un gran tipo, sino que transmitía esa pasión que tantos fans tienen por Nintendo y sus productos. Salvando las distancias, un «Steve Jobs» japonés. ¿Por qué digo esto? Porque seamos sinceros, es muy probable que entre otras cosas, la crisis de Nintendo le pasara una factura demasiado alta al presidente de la compañía. El periodo de 2012 se cerró con más de 400 millones en pérdidas, y esto ha seguido así desde entonces. El punto culminante fue cuando hasta los fundadores de la empresa (recordemos que se trata de una compañía comercial de más de 120 años) anunció que podría vender sus acciones tras no haber alcanzado ni el 30% de las estimaciones de venta de la Wii U y que la 3DS tuvieran también una importante caída. La familia Yamauchi sólo posee el 10% de las acciones, pero no es la cantidad lo importante, sino lo representativo de que esas personas, que dieron vida a la empresa, decidan marcharse, total o parcialmente. Es indicativo de que hay un problema profundo en Nintendo.

Como he indicado antes, Nintendo vendió toneladas de Wii en su día, a veces en proporciones de 2 a 3 veces más que PS3 y Xbox 360. Los analistas estiman que uno de los primeros errores cometidos por Nintendo fue llamar a la nueva consola con un nombre tan parecido a la anterior, y estoy totalmente de acuerdo. Pero es que de todas formas, tampoco hubieran podido hacer otra cosa: con ligeras variaciones en la consola en si misma, la nueva consola es prácticamente idéntica a la anterior (tanto en prestaciones como en diseño y forma) con lo que realmente hubiera sido muy complicado esconder el hecho de que se trata de una Wii ligeramente aumentada y con un “tabletófono” cuyo origen, presumo, tiene que ver con el hecho de que todo el resto de consolas ya hayan aceptado el hecho de que se pueda manejar sus aparatos desde móviles y tablets. Pero Nintendo no ha querido adaptarse a los tiempos. Ha querido hacerlo “a su manera”, en plan Sinatra total, y el resultado ha sido cuanto menos malo. En resumen, es importante considerar el hecho de que el público ha visto la nueva consola como un mero remedo de la anterior con un cachivache más que, y en esto doy mi opinión personal, por añadidura, no puede ser adquirido de forma separada, lo que a mi personalmente me ha parecido imperdonable. Cuando pensamos en comprar una Wii U para los sobrinos, miramos lo que había y me pareció sumamente decepcionante que no pudieran comprarse nuevos mandos de tableta por separado. Sólo puedes tener uno o, si acaso, traerte el de otra consola. Ese fallo de diseño (o comercial) ha sido garrafal y en mi caso, como presumo que el de mucha gente, esto me decantó por no comprar el aparato. Así de simple.

La "nueva" Wii U
La «nueva» Wii U

Nintendo, como Apple, crea su propio hardware y software en buena combinación. Esto es importante, como sabemos, para crear una imagen de marca de calidad. Poca gente lo ha hecho así en la historia reciente de la tecnología. La diferencia entre ambas empresas es que Apple no le ha tomado el pelo a sus usuarios. No estoy comparando el hardware de la Wii con la PS o la Xbox, obviamente. No tienen nada que ver. La Wii se diseñó para un público casual y familiar. Es la consola que le comprarías a tu hijo de 8 años. Y eso fue todo un acierto, tanto por los juegos en si mismos como por dar en el clavo del público objetivo de la consola, con anuncios que incitaban a la abuela a comprarle la consola al nieto o al padre preocupado por los contenidos que ve su hijo. Hasta ahí nada que objetar. En ese sentido, la Wii es una buena consola. Pero después sacan al mercado una consola que para el ojo no experto (y para el experto, no nos engañemos…) es básicamente lo mismo que la anterior, que cuesta el doble y que sus juegos parecen irremediablemente iguales a los de la Wii y el público objetivo se pregunta si Nintendo no les está tomando por idiotas, y no compran la consola. Desde un punto de vista objetivo es muy razonable que la gente no quiera que se aprovechen de ella. El problema se acrecienta porque Nintendo no quería desarrollar sus juegos para otras plataformas hasta hace cuatro días, cosa que le funcionaba bien hasta que las ventas de hardware se han estrellado contra la pared. La presentación en marzo del nuevo proyecto en el que están trabajando, Nintendo NX, llega tarde, y no estoy seguro de si bien o mal. Con una compatibilidad con el resto de dispositivos hogareños, era lo que tenían que haber sacado al mercado hace dos años, y no la Wii U, que a todas luces a muchos nos pareció un intento de alargar la fama de algo que ya no era lo que fue. Mi deseo personal es que logren el éxito con esta nueva consola, pero también mi recomendación es que se abran a los mercados emergentes (ya no tan emergentes), que son los dispositivos móviles. Cuando la Wii y la DS triunfaron no existían los smartphones y las tablets. Ahora sí, y es evidente que no han podido resistir el envite de estos nuevos modelos de mercado. Ahora ya no tienen excusa para sacar una consola a la altura de sus competidores. Si no, hasta el Apple TV les comerá el turrón.

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