Sobre la vez que le pidieron una foto a Steve Jobs [One More Jobs XVIII]


Volvemos con nuestra sección dedicada a Steve Jobs. Historias curiosas y anécdotas sobre uno de los genios más grandes de la historia. Cortitas, entretenidas y cada dos lunes. Al igual que nuestra sección «No sólo Apple», todos los artículos se publican exactamente a las 9:41am, hora de California (pulsa aquí para saber por qué).

one more jobs

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Steve Jobs tenía fama de ser bastante borde. Su actitud seca y directa era fantástica para los negocios pero, sin duda, le generaba problemas en su vida social. La historia de hoy nos la trae Chris, también conocida como «Cricket»:

Estuve trabajando en Apple desde 1999 a 2011. Nunca he escrito públicamente de esa experiencia, pero quería compartir un pequeño momento que siempre me ha acompañado, incluso aunque no tiene ninguna relevancia especial.

Después de dejar mi trabajo en Apple me pasé por allí para almorzar un día. Estaba saliendo del edificio principal, Infinite Loop, cuando justo delante de mí estaba Steve Jobs caminando con ese paso tan suyo que parecía que daba dando saltos, y que nunca le abandonó incluso cuando ya empezaba a parecer más frágil. Toparse con Steve era una situación sorprendentemente habitual para una compañía tan grande como Apple.

Steve se estaba dirigiendo hacia un coche que estaba aparcado con la puerta abierta esperándole. Una familia estaba en aquel momento junto a la señal de Apple que había fuera del edificio, un lugar bastante típico en el que la gente se hacía fotos cuando iban a peregrinar por Apple.

El padre se volvió a Steve cuando pasó cerca y le preguntó: «Disculpe señor, ¿le importaría hacernos una foto?».

Steve se paró un momento mientras le ofrecían un iPhone, dándose cuenta de que no le habían reconocido. Con bastante entusiasmo le dijo «¡Claro!» mientras cogía el iPhone con sus manos.

Steve se tomó un buen rato componiendo la foto, echándose atrás unos pasos varias veces y pulsando en la pantalla del iPhone para enfocar, entonces dijo «¡Sonreíd!» y tomó la foto, sonriendo un poco para animar a la familia a que lo hiciera.

Les devolvió el iPhone y le dijeron «¡Gracias, señor!» mientras Steve se metía en el coche, cerraba la puerta y se iba. La familia miró a la foto que Steve les había hecho y todos dijeron que había quedado genial. Entonces guardaron el iPhone y se fueron sin saber quién les había hecho esa foto.

Y esa fue la última vez que vi a Steve Jobs.

Sabiendo lo poco que a Steve le gustaba firmar autógrafos y otras muestras similares de idolatría, estoy seguro de que le hizo gracia que por una vez no fuera él el objeto de la foto.

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Vía: Plucky Tree | Imagen original: BI

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