No sólo Apple XXVII: Surface, la meta inalcanzable de Microsoft


En esta sección suelo ser bastante crítico con Microsoft. No lo hago de forma gratuita, de hecho me gustaría no tener que serlo. Simplemente creo que hacen cosas que merecen la crítica. Soy cliente de productos Microsoft desde hace al menos viente años (desde que tuve en mis manos mi primer compilador suyo, un Visual Basic 5 y por añadidura, un Visual C++ 1, los prolegómenos del actual Visual Studio), amén de varias versiones de Windows y MS-DOS incluso antes que estos. Al menos desde 1991 soy usuario de sus sistemas de una forma u otra. Tienes desde verdaderas joyas del software hasta autenticas aberraciones. Eso pasa en las mejores familias.

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Pero mi crítica personal no se dirige a sus fallos y aciertos como desarrolladores, que tienen de todos los tamaños y formas, si no a su demostrada y demostrable incapacidad de adaptarse a los tiempos. En un artículo anterior explicaba como el propio Bill Gates hablaba en 1995 de avances que por entonces para la mayoría de nosotros eran ciencia ficción. Incluida su primera idea de “tablet”, que ya por entonces el Microsoft Research estaba probando. En su libro The Road Ahead, habla de forma más o menos cómica como sus ingenieros le presentaron un modelo de sistema de escritura táctil con un lápiz que parecía funcionar perfectamente… Hasta que lo usó él mismo.

Sería de ver el careto de los ingenieros cuando el propio megajefazo de la empresa hacía fallar algo que llevaban meses o más de un año desarrollando. En la Ley de Murphy esto tiene su propio corolario. Resulta que Gates es zurdo… Y habían desarrollado el sistema de escritura para la mano derecha. Esos fallos que se tienen. Sin embargo, sólo unos años más tarde presentaban la primera tablet de la historia, la llamada Tablet PC con su propia versión de Windows, que terminaría derivando en las XP. En este artículo se describen sus características y funcionalidades.

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Luego se presentó el proyecto Origami, que no llegó prácticamente ni a conocerse. Ya antes del arranque del nuevo milenio Microsoft tenía el dispositivo del futuro y nadie lo conocía. Es extraño, pero ha sido un comportamiento habitual de la multinacional en muchos desarrollos que nadie excepto los “enterados de la industria” han llegado siquiera a catar. Y cuando presentan Surface se las creen todas consigo: las tablets ya existen en el mercado y la gente está familiarizada con ellas. Todos manejan una. Da igual que sea nuestro querido iPad o una tablet Android. Calcularon que una tablet de Microsoft sería excelentemente recibida por millones de usuarios que ya están acostumbrados a las Windows y querrían su compatibilidad. Pero como sabemos, fue un terrible error de cálculo.

Primeramente, entendieron que para presentar la Surface como la tablet del futuro tendrían que hacer algo que diera a entender que era su “modelo” de PC. El PC móvil, portable, que permitiera ser usado en distintos contextos y situaciones sin fisuras o “seamless” como dicen los anglos. Así que dijeron: “qué demonios, vamos a cambiar las Windows para que también sean reflejo del nuevo PC”. Y publicaron Windows 8 con el sistema de Apps universales, su propia tienda y un nuevo concepto de la computación de usuario. Todo parecía perfecto, pero no contaron con dos variables de la ecuación que echarían al traste con todo: los usuarios y el mercado.

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Ya he comentado alguna vez que he sido profesor de informática y entre mis tareas solía estar dar cursos de iniciación a Windows, allá por los tiempos del vetusto XP. Los informáticos solemos caer en un fallo de percepción que nos aleja de la realidad circundante: que los usuarios caseros e incluso de ofimática, en un 80%, odian los ordenadores. A muerte. No los quieren tocar ni con un palo. Para muchos de ellos es magia. Incluso gente de mi generación (sobre los 40) no sabe ni abrir el correo electrónico. No saben usar ni el bloc de notas. Y buena parte de ese miedo lo ha provocado precisamente el producto de Bill Gates: Windows. Los ordenadores no son productos sustancialmente diferentes de una smartphone o una tablet, más allá de su tamaño: tienen categorías de hardware muy parecidas que sólo se diferencian, en algunos casos, por su tamaño y potencia. Lo que hay dentro de ese hardware, el software, es lo que marca la diferencia. ¿Realmente pensáis que la huida del público del ordenador al móvil o la tablet fue porque parecen más bonitos? No. Fue porque no dan miedo. No parece que vayan a explotar con cada pequeña cosa que haces. Los informáticos tenemos mucha tolerancia a fallos, pero lo usuarios no, y Windows siempre parece que sea algo que está a punto de explotar, o que cualquier cosa en manos inexpertas va a terminar sufriendo daños (para mucha gente, que algo se pueda borrar es como demoniaco, no exagero). Lo que quiero decir es que para la mayoría de los usuarios Windows era algo para olvidar. Y para muchos usuarios avanzados y expertos algo para dejar atrás, una rémora del pasado (como en mi caso). Incluso aunque sea un equipazo, como seguramente es la Surface.

El caso de la industria es más insidioso. Microsoft siempre ejerció una presión sobre el mercado bastante insoportable para muchas empresas. Ellos imponían las reglas a los distribuidores, como HP, Acer y otros, y como en el caso de los usuarios, sólo necesitaban una excusa para quitarse el yugo de encima. Y Microsoft dio la excusa perfecta: Windows 8 y la propia Surface. Indicó el camino a seguir: ordenadores táctiles convertibles que pudieran venderse como una fusión. Sólo que claro, ellos tenían que vender sus propias versiones (Microsoft les estaba haciendo la competencia y al mismo tiempo vendiendo el sistema para sus equipos, y eso molesta), y con Windows 8 llegó un problema a salvar: los usuarios no lo querían ni ver. Su falta de escritorio real (aunque dicho escritorio existía) y de menú Inicio, fundamental para cualquier usuario Windows, además de unas apps universales a pantalla completa que nadie quería resultaron en un fiasco de proporciones mundiales que hizo por un lado que la desconfianza en la corporación se hiciera patente por la industria y que estos tuvieran que buscarse una alternativa al todopoderoso Windows para salir adelante. De hecho, estos distribuidores comenzaron a tener pérdidas millonarias de las que aún no se han recuperado y que continúan ocurriendo. Lo han intentado con Android sin mucho éxito, e incluso con Linux, pero nada. El golpe final fue Windows 10, que prácticamente no exigía tener que cambiar de ordenador en años ya que funciona en cualquier equipo donde funcione bien Windows 7. En resumen, el mercado se dio cuenta de que Microsoft les estaba dando la espalda y ellos se la dieron a ella, llegando a realizar un cierto boicot a Windows en sus productos, y llegando incluso a acuerdos con Google para incorporar Chrome OS en sus aparatos.

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Las bajas ventas de Surface, unidas a sus críticas y fiascos sucesivos tampoco han ayudado mucho. Los intentos por desprestigiar al iPad y el MacBook sólo dejan entrever su desesperación por hacerse ver, por muy graciosos que sean sus anuncios. Es más, han intentado equipararse con esos productos y después intentar promocionarlo como algo totalmente diferente de ellos. Ser más caros que un MacBook Pro tampoco ayuda, la verdad. Todo esto parece dar a entender que no tienen una estrategia de producto, y que se han lanzado a la desesperada gastando cientos de millones de dólares (no sólo en la liga americana de fútbol si no en películas y series como “La cúpula”, donde resulta inverosímil que en un típico pueblo americano del medio oeste todo ordenador de cualquier domicilio, incluida la escuela, sea una Surface) sin tener claro lo que estaban ofreciendo y como. Finalmente, como vaticinio, no preveo que Surface sea un producto que dure mucho. Los móviles ya están finiquitados, al menos de momento y probablemente por años, y es probable que Surface lleve el mismo camino, arrastrado por la crisis del PC y de Windows en si. A mi me gustan muchos de sus productos, lo tengo que reconocer, sobre todo los de desarrollo. Por eso me fastidia que comentan tantos errores de bulto y todo por dejarse llevar por el hype que generó el iPad en su día, habiendo sido ellos los que trajeron al mundo la primera tablet. Espero que sepan entender esto en algún momento y que los fallos cometidos por Gates y Ballmer puedan ser corregidos por Nadella, si sabe entender que tal vez lo que deberían hacer de una vez en dedicarse a lo suyo de verdad: escribir código.

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2 Comentarios

  1. Ingeniero
    26 de Septiembre, 2016
    Responder

    Buen artículo!!!

  2. Gilberto Izaguirre
    27 de Septiembre, 2016
    Responder

    Hola. Que tal amigos de ipaderos. Me encanta su pagina y todo el entorno apple. Soy de México y tengo un tema que me gustaria compartir y comentar con todos ustedes. Tengo un taller de reparacion de telefonia celular y me a estado pasando algo extraño recientemente han venido clientes con sus iphone y ipads comprados de uso sin cuenta icloud que al restablecerlos piden la cuenta anterior de icloud. No la que ellos pusieron si no al parecer la anterior que tenia puesta el pasado dueño. Digo al parecer porque me paso a mi exactamente lo mismo, les cuento, tengo un ipad mini 1 (un poco viejita;) ) entonces al quererla vender le doy en eliminar mi cuenta de icloud y la restablezco de fabrica. Y cual es mi sorpresa que me pide una cuenta distinta a la mia. O.O Asi como lo leen. Espero que alguien lea mi comentario y comparta algo al respecto o tomen las medidas antes de reiniciar su ipad/iphone de segunda mano. Saludos

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